Sentadas en indio, hablabamos inconcientemente de la vida como infantes que eramos. Prometimos que íbamos a ser amigas por lo que dure la primaria. Sin perder la sonrisa cuestionabamos a los chicos, hablabamos de gustos y del futuro. Hasta jugabamos a la "mamá" y nos peliabamos por serlo.
Habrán pasado siete años, entre responsabilidades ya no estas jugando un juego. Pero no perdes la sonrisa, lo que me hace pensar que no perdiste, que solo jugaste una vez mas donde tal vez las cosas no salieron como quisiste, pero seguís. No perdiste, ojala que no pierdas nunca.
Se que la sonrisa inocente atrás de esos ojos verdes no te la sacaran nunca. Pese a que ya no podamos tener la terrazita y la amistad no sea la misma, tu condición de oro se convirtió en color platino.
Te deseo lo mejor, éxitos y una feliz llegada a la beba.
Voy a estar ahí, como lo prometí hace casi diez años
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Si no cumplis con eso retirate.
Saludos, Lucía.