Así pues, me quede independientemente de todas las salidas. Ahí en un banco de estación tejiendo sueños, esperando al tiempo. No busque a nadie, espere alguien vago que pudiera encontrarme en mi pequeño lugar.
Como el mejor maquinista dejaste tu tren oxidado de recuerdos, pensando no volver a encontrar pintura que tape tal destrucción. Ya no buscabas remedio y encontraste el banquito donde me deshice de la ilusión de empezar de nuevo. Donde nos pusimos el disfraz equivocado, donde me desnudaste con las palabras exactas que nadie sabía usar, donde nos preguntamos qué hacíamos ahí si teníamos un vagón y un camino para construir.
¿Viajas conmigo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No me gustan los anonimos. No me gustan las malas criticas ni nada que puedas decir sin razon alguna.
Si no cumplis con eso retirate.
Saludos, Lucía.